La autoestima en los niños

images[3] images[9] Podemos definir la autoestima como una autovaloración que hacemos de nosotros mismos. Si nuestro juicio de valor es positivo o favorable, abarcando campos en los que destacamos, de los que nos sentimos orgullosos, el sentimiento es placentero. En cambio, si nos consideramos incompetentes en algo, nos invaden los sentimientos de fracaso y vergüenza. En definitiva, la manera como nos vemos y definimos influye en nuestras motivaciones, actitudes y comportamientos, e influye en nuestra respuesta emocional. No hay que olvidar que esta percepción está influenciada por el exterior. Las personas, y especialmente los niños, se dejan influenciar seriamente por la opinión de los demás.

Luis Rojas Marcos, en su libro Superar la adversidad dice que “la autoestima empieza a desarrollarse durante el primer año y medio de la vida. Al principio se nutre del afecto materno y demás cuidadores, y del sentido de seguridad que adquieren los pequeños. A medida que crecen se configura poco a poco por las experiencias que viven, por la valoración que hacen de ellas y por el mérito que se asignan a sí mismos o reciben de las personas de su entorno. El aprecio de los demás, la sensación de que dominan su cuerpo y las cosas que les rodean, y ver cómo objetivos realizables se convierten en logros frecuentes, cultivan en los niños las semillas de la confianza en sí mismos”.

Una autoestima sana es la armadura que protegerá al niño frente a los desafíos de la vida. Los niños que se sienten bien con ellos mismos son capaces de manejar mejor los conflictos y de resistir a las presiones negativas. Tienden a sonreír con mayor facilidad y a disfrutar de la vida. Estos niños son realistas y, por lo general, optimistas. Por el contrario, para los niños con baja autoestima, los desafíos pueden ser fuentes importantes de ansiedad y frustración. Las personas que tienen una baja opinión de ellas mismas tienen dificultades para encontrar soluciones a los problemas. Si tienen pensamientos autocríticos como “no soy suficientemente bueno” o “no puedo hacer nada bien”, pueden volverse pasivos, retraídos y deprimidos. Cuando tienen que hacer frente a un nuevo reto, su respuesta inmediata es “no puedo”.

En la siguiente página encontraréis más información al respecto. http://www.guiainfantil.com/salud/autoestima/index.html

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Acerca de Charo Relea

Comparto el pensamiento del siguiente proverbio chino: "Mucha gente menuda, haciendo pequeñas cosas, puede cambiar el mundo"
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