TOLERANCIA A LA FRUSTRACIÓN

Podemos definir la frustración como un sentimiento que aparece cuando no se alcanza un objetivo propuesto.

Este sentimiento puede generar ansiedad, rabia, angustia, ira e incluso depresión. Ante este cuadro de emociones, el niño debe saber reaccionar de la forma más sana para que afecte lo menos posible a su equilibrio emocional.

Durante la niñez se presentan muchas situaciones de frustración, pero son los padres y los educadores los encargados de entrenar a los niños para mejorar esta capacidad.

Cuando los niños pequeños ven que sus deseos no son satisfechos a menudo responden con una rabieta o incluso con violencia. En la educación de un niño no se pueden eludir las normas ni los límites. Debe aprender que cuando un educador dice no, esa decisión es inamovible. La frustración que le generará es inevitable, pero ha de aprender a tolerarla y convivir con ella porque las normas son precisamente las que le dan seguridad y le enseñan a confiar en un criterio sólido.

Tolerancia a la frustración para…

Aceptar los límites y las normas

Aprender a resolver conflictos

Ser capaz de demorar la gratificaciíon

Aprender a afrontar las dificultades

Saber esperar

Aprender a aceptar el no

Desarrollar la capacidad de esfuerzo

Apreder a tomar decisiones

Aceptar mejor el fracaso y el error

Aprender a controlar los impulsos

Tener un mayor bienestar emocional

¿Cómo ayudarles a desarrollar tolerancia a la frustración?

1.- Dejando que viva las pequeñas frustraciones de cada día, sin esquivarlas constantemente.

2.- Evitando una sobreprotección excesiva, sin poner en riesgo su seguridad, pero dejando al niño que experiente y que se equivoque

3.-No concediéndole todos los caprichos

4.- Diciendo “no” a aquello que no sea conveniente para él, sin dar demasiadas explicaciones.

5.- Utilizando la estretegia de “aquello sí, pero después de hacer esto”

6.- Enseñándole a responder de alguna manera a la frustación sirviéndole de modelo en situaciones en las que se siente frustrado: verbalizar sus pensamientos en voz alta y actuar adecuadamente.

7.- Elogiando cada situación en la que el niño consiga esperar y tolerar la frustración.

8.- No cambiar nuestras decisiones en función de la forma de comportarse del niño, aunque sea más cómodo hacerlo.

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Acerca de mpalomarivera

Maestra por vocación. Me gusta coser, bailar y montar en bici.
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